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 He aprendido a respetar mis ritmos, aceptar lo que viene, vivir el hoy, disfrutarlo, sentirlo. Aunque en pleno mes de julio vivas un invierno dulce porque en el mundo que está dentro de tí no hay un sol que quema, ni alegría desbordada, ni entusiasmo por hacer, correr, salir…aunque el día sea largo y lleno de luz y te invita a vivirlo fuera, aunque la naturaleza te muestre todo su esplendor y estalle de vida y color, aún así…
Yo vivo un invierno cómplice, que me arropa, que me acompaña con su manto blanco, con su chimenéa encendida, con su naturaleza serena y desnuda. Que me invita a sentir el fin de un ciclo, a parar y mirar hacia atrás para así recoger lo vivido, reflexionar, aprender. 
Han sido días de buscarme, de observar y aceptar. De no resistirme a lo que viene, sólo Vivirlo, sólo sentirlo. Y he preferido las distancias cortas, el piel con piel, la mano amiga, la caricia que te roza, la sonrisa que te envuelve, la calidez del abrazo calmado.
Y así he vuelto a recuperar el verano, así de golpe, sin apenas primavera. Con todo su fuerza de nuevo, su energía a raudeles, su algarabía, su luz infinita, sus días eternos, sus ganas de calle, de baile, de música y pasiones, de colores que queman, de sombras que refrescan, de manantiales que cantan, de siestas que embelesan, de olores que embriagan y pieles que brillan.
Porque me he dado cuenta que de nada sirven las expectativas, los planes perfectos, los porque sí…que siempre es mejor vivir, aceptar, disfrutar lo que viene. Que no importa lo que suceda, que lo que sí cuenta es lo que haces con lo que te sucede

Y me quedo con la vida sorprendiéndome 
con los veranos refrescados por inviernos insospechados
con aprender a mirar dentro y fuera,
con las distancias cortas cuando traen miradas de amor y abrazos que sostienen
con las idas y venidas de emociones encontradas
con la meláncolía y el llanto sereno y la risa incontrolada
con la Naturaleza sabia siempre, amiga y fiel confidente
con la cuerda locura que es vivir Confiando
con la felicidad que te da el Ser, el Estar, el AMAR.

3 Comentarios

  1. Julia septiembre 21, 2015

    Gracias Jose Juan! me encanta esta reflexión y me quedo con esto: somo únicos y a la vez parte de una unidad mayor…Nada mejor entonces que dejarnos fluir, sea la estación que sea y Confiar. Un abrazo enorme amigo!

  2. Jose Juan Martinez Caballero septiembre 21, 2015

    Gracias Julia
    Sí, yo también creo que hay que fluir con los ritmos de la vida, aunque el desfase interno con el ritmo exterior muestra que somos únicos y a la vez parte de una unidad mayor que trasciende las estaciones.
    Feliz verano y feliz invierno.
    Un abrazo grande
    José Juan

  3. José A. Toledo septiembre 21, 2015

    Precioso, Julia. Ya somos muchos los que despertamos a la realidad del Ser.
    Gracias.

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