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«Eres huérfano, ¿verdad?

¿Crees que sé lo dura que ha sido tu vida, cómo te sientes y quién eres, porque leí «Oliver Twist»?

¿Eso te define?

Personalmente, No me importa una mierda, por que no hay nada que no pueda saber sobre ti que no pueda leer en un puto libro.

A menos que quieras hablar sobre ti mismo sobre quién eres.

Entonces estaré fascinado, a esa me apunto

Pero no quieres hacer eso, ¿verdad?

Te aterroriza decir los que sientes…

Tú mueves, chaval…»

El indomable Will Hunting

Te invito a que veas esta escena completa, antes de seguir leyendo:

 

En realidad no es a nosotros/as a quienes nos aterroriza sentir. Sí a nuestra mente. Ella no sabe, no quiere sentir. Por eso en vez de eso, de sentir, analiza, pega historias a lo que está siendo. Así se siente segura, controla todo lo que sucede. Pero hay un problema: cuando dejamos que sea nuestra mente lineal quien dirige nuestra vida, no experimentamos la vida, no VIVIMOS, sino que pasamos por la vida analizando lo que nos ocurre. Pasamos de puntillas por la vida.

Creemos que nos conocemos, que conocemos a las personas que están cerca de nosotros/as, interpretamos sus gestos, sus palabras, analizamos lo que dicen y hacen y damos un diagnóstico en base a lo que nuestra mente nos muestra. Ponemos etiquetas o juzgamos lo que hacen o dicen en base a nuestra mente y su forma de percibir el mundo. Creemos que vemos la realidad como es, pero desde la percepción de nuestra mente lineal, nos quedamos siempre en la superficie. Sólo vemos una parte pequeña de lo que realmente somos. Se nos escapa tanta belleza, tanta intensidad, tanta verdad…

Hay otro modo de vivir y percibir la vida. ¿Y cual es? Profundizando, buceando dentro de ti. Y a esto no podrá llevarte tu mente lineal. No se bucea desde el análisis, es imposible. Se bucea a través de tu emoción. Se bucea cuando te abres a sentirte. Profundizas cuando te metes en esa experiencia a sabiendas que no es cómoda esa primera sensación de falta de oxígeno hasta que vas acostumbrándote a respirar a través del bote de oxígeno que llevas contigo. Sentir es incómodo en ocasiones, pero si permites que esa emoción se diluya hasta el final, sin analizarla, ni juzgarla, al igual que si dejas que esa nueva forma de respirar a través del tubo se vaya haciendo cada vez más pausada y cómoda, lo que vas a encontrar en la profundidad de ese océano que eres tú va a ser de una riqueza y una belleza tal que te parecerá que sólo en ese momento has vivido más que en todos tus años en la superficie.

Si quieres dejar de analizar la vida, si lo que buscas en tu vida es verdad, poner a la mente lineal a dirigir tu vida, a percibirla, no es muy buena idea. Desde aquí vas a vivir una falsa ilusión: la ilusión de creer que controlas lo que sucede, creer que te conoces y conocer a los demás, la ilusión de que eres tú quien dirige tu vida…siento decirte es esto es todo una mentira. Creemos que sabemos sobre la vida porque leemos mucho, tenemos la información que queremos a un clic en nuestro ordenador, porque hemos leído, escuchado millones de conferencias, teorías, libros. Tener títulos y más títulos nos da seguridad y sensación de valía. Y cuando vuelve a aparecer esa emoción de insatisfacción, de no saber, seguimos buscando más información, más títulos, más carreras…

¿Y si en vez de seguir en la superficie haciendo siempre lo mismo, nos quedamos en esa emoción, sea la que sea y buceamos? Sentir es experimentar la vida, es comenzar a descifrar el mensaje que trae esa emoción y que te llevará a una nueva versión de ti. Más actualizada, funcional, creativa, auténtica. A través del sentir podemos vivir exprimiendo la vida, darla intensidad, verdad.

La profundidad te da un zoom mucho más amplio de lo que eres y de lo que las otras personas son. Es a través de tu sentir como realmente puedes conectar y llegar a conocerte y conectar con la otra persona, comprenderla sin juzgarla, sin interpretarla. Verla como realmente es, con toda su profundidad. Pero antes, tienes que aprender a verte tú, a vivirte con toda tu profundidad.

Nos asusta porque al sentir, al bucear a nuestra profundidad, la mente pierde el control, nos sentimos inseguros, es algo nuevo para nosotros/as. Igual que a Will Hunting le aterra esa profundidad. Lo que Sean (Robin Williams) le trataba de explicar a Will es que el conocimiento está bien, pero cuando se trata de vivir, sólo a través de la experiencia del momento, de abrirte a sentir el dolor de la pérdida de un amigo, la vulnerabilidad al mirar a una mujer, la fragilidad y la impotencia al acompañar a un ser querido en una enfermedad, el miedo a la pérdida…esto es lo que nos da sabiduría, intensidad, comprensión. Esto es lo que nos hace seres auténticos, de verdad. Esto es lo que nos atrae del otro/a, su verdad, su profundidad. En esto es en lo que podemos encontrarnos como seres humanos. En lo más profundo, nos comprendemos.

Vivir en  la superficie y lo que esto supone (vivir en una ilusión) o vivir en la superficie, siendo consciente de que hay un fondo al que bucear para que tu realidad sea más completa y tu vida más auténtica y funcional es una opción. Ni mejor ni peor, es tu elección.

Tu eliges vivir sentando en el asiento del conductor de tu coche (de tu vida) a tu mente lineal (que tiene una función en tu vida, ir en el asiento de atrás de tu coche, no tiene ni idea de conducir) o activar el GPS a través del sentir y ser Tú (con tu superficie y tu profundidad) quien conduzca tu coche, tu vida.

Tu eliges.

 

 

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