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El liderazgo consciente_Julia de Miguel

Lo sabemos. Hemos leído excelentes artículos acerca del nuevo liderazgo del siglo XXI. Un liderazgo que tiene como base el autoliderazgo. No podremos liderar equipos (sean del ámbito que sean) si antes no se da un liderazgo interno consciente.

Y sobre este liderazgo interno también podemos encontrar mucha y muy interesante información en libros, conferencias, artículos, cursos. Si esto es así ¿por qué hay tanta falta de liderazgo actualmente? ¿Qué está fallando o qué nos falta?

La práctica. Se necesita una práctica constante, diaria, en aquellas competencias y actitudes que nos llevan a integrar en nuestra biología el liderazgo consciente.

¿Y para qué necesitamos líderes conscientes?

Para crear un mundo con personas genuinas, creativas, maduras. Para que las decisiones que tomes en cualquiera de los ámbitos donde actúes, las acciones que desarrolles, sean tomadas desde la conciencia, la funcionalidad y la coherencia.

El liderazgo consciente no es tan sólo asumir competencias o herramientas propias de líderes, es dotar a todo esto,  de conciencia. Y esto es lo que tiene el enorme poder de la trasformación.

Las personas que desarrollan un liderazgo consciente están preparadas para liderar, en primer lugar su vida;  después liderarán equipos no sólo en ámbitos empresariales, también políticos, sociales, sanitarios, educativos y también, familiares.

El liderazgo consciente supone vivir desde tu centro, conectado con una sabiduría que sólo brota cuando esa conexión es auténtica.

Un liderazgo consciente requiere de:

1º/ Humildad: Para reconocer dónde estás en cada momento. La humildad va de la mano de la sinceridad con uno/a mismo. Y si no somos conscientes de dónde estamos, si creemos que estamos en un lugar en el cual no estamos o que nos merecemos estar en otro lugar, no vamos a avanzar. Nos pasaremos la vida juzgándonos, quejándonos, exigiéndonos, frustrados. Y como consecuencia, exigiremos a los demás, les juzgaremos. Y esto es lo más opuesto que hay a la aceptación y el liderazgo consciente. Por tanto, como base para este liderazgo: el sincericidio.

2º/ Valentía: para abrirse a su mayor guía de vida, tu sentir. Es a través del sentir y de cómo gestionamos nuestras emociones como podemos comenzar a reconocer nuestros programas de necesidad, esos programas instalados en muchas ocasiones de manera inconsciente en nuestra biología y que si no somos capaces de ver y desactivas, hacen que vivamos una y otra vez las mismas cosas, que tengamos la sensación de no avanzar. Desde aquí no somos funcionales, ya que nos guía el miedo y la necesidad. Nuestra emoción es la brújula que nos indica que estamos en un programa, que nos hemos ido de nuestro centro, que estamos perdiendo el norte. De ahí, la importancia tan grande para un/a líder que es el sentir(se)

3º/ Responsabilidad: que se define como capacidad de respuesta. Madurez. El liderazgo consciente requiere de enormes dosis de responsabilidad. Y esto supone tener capacidad de responder a la energía que viene de esas emociones de las que hemos hablado en el punto anterior y de las emociones de los que nos rodeamos. Cómo respondemos y gestionamos esta energía determina la calidad de un líder consciente. No se trata de rechazarla, ni reaccionar a ella, sino de acogerla y re direccionarla hacia algo funcional, expansivo.

4º/ Comunicación Integradora: primero con uno mismo/a. No puedo conectar con el otro si antes no paro a sentirme y conectar conmigo. Desde ahí obtendré  la información necesaria para dirigirme a la otra persona desde otro lugar, mucho menos conflictivo y separador. Será una comunicación inclusiva (tu y yo), creativa, auténtica. Así surge la empatía y la compasión. Primero conmigo, así puedo comprender y empatizar con mi equipo.

5º/ Constancia y Práctica: El líder consciente sabe que cada experiencia que vive es una oportunidad para seguir entrenando y practicando esas habilidades y competencias que le llevarán a la excelencia. Y no busca escenarios concretos, sabe que el mayor gimnasio para entrenar es el día a día, es la experiencia que vive, y es consciente de que si sabe verlo, cuenta con el/la mayor aliada o entrenadora: la vida. Por tanto la actitud es esencial para el liderazgo consciente.

6ª/ Presencia. El aquí y ahora del/la líder. Es un este momento, ahora, donde pasado, presente y futuro coexisten. Vivir atrapado en el pasado nos bloquea, hace que repitamos una y otra vez aquello que no nos sirve, nos limita porque no nos permite ver más allá de lo pasado y nos hace personas miedosas, llenas de juicios, apenas creativas y muy poco funcionales. Vivir mirando constantemente al futuro nos hace vivir haciendo constantemente, previniendo el qué pasará, tratando de llegar a ningún lugar, exigiendo siempre más, vivir en una constante preocupación. Nuestra energía y nuestros mayores potenciales están entonces enfocados (desperdiciados)  en aquello que no está, que no sabemos si llegará, o que fue y ya no es. Lo que nos lleva a: desperdiciar esa energía que no es ilimitada (principio de conservación de la energía: ni se crea ni se destruya, sólo se transforma) y así  nos extrañará que no seamos funcionales, creativos, no tengamos energía para crear proyectos genuinos, auténticos. Esos que el mundo necesita para ser más expansivo y grande.

Por tanto el liderazgo consciente requiere de aquí y ahora. Instante tras instante. Y esto es posible sólo si damos espacios al Ser, si bajamos el ritmo del hacer y el tener y nos conectamos con el momento presente. Si metemos en nuestro día a día, silencio. El silencio, siempre habla.

7ª/ De la forma al fondo: Este es un liderazgo que tiene que ver con lo que acabamos de apuntar, con el Ser, no tanto con el tener o hacer. Y esto es todo un reto. Para Ser es necesario desprenderse de capas y capas de miedo y necesidad. El líder consciente es aquel que es capaz de vivir y liderar sin miedo, desde la libertad de ser, conectando con el campo electromagnético del corazón, es decir, desde el amor.

Y desde ahí no es tan importante lo que sucede, sino el desde dónde hacemos las cosas, tomamos decisiones…detrás de la forma, de lo que está ocurriendo o del resultado concreto, hay una función, un para qué, una intención que si nos dejamos llevar por las formas nos dará una percepción separatista y disfuncional de lo que es. Pasar de la forma al fondo es pasar del porqué al para qué y esto siempre, siempre, siempre te lleva a la integración, el amor, la comprensión.

En definitiva, un líder consciente es un dador/a de energía. Dejas de vivir pidiendo, el miedo y la necesidad se hacen cada vez más pequeños en tu vida y comienzas a vivir desde tu DON, dándote en cada momento. Te conviertes en una estrella que da luz al mundo, a las demás personas con las que compartes tu vida, sin necesidad de conectarte a ningún suministrador de energía. Eres tú quien enciende su propia luz.

 

Brillar con luz propia es la excelencia del liderazgo consciente.

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