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Vivimos en el siglo de la comunicación. Nunca antes habián existido tantos medios para facilitar la comunicación entre las personas, ya no hay barreras posibles, sin embargo yo no puedo evitar sentir que cada vez más utilizamos la agresividad y la violencia al hacerlo. Más que comunicar, soltamos todo lo que se nos viene a la mente, sin pararnos a pensar el efecto que eso tendrá en la persona hacia la que nos dirigimos, cómo se sentirá al escucharnos…

Ese objetivo esencial que tiene la comunicación de conectar, unir a las personas parece que cada vez está más alejado, lo importante es tener razón, soltar nuestra opinión, sin necesidad de escuchar la de la otra persona que tenemos en frente…y es que tenemos prisa incluso para esto para escucharnos de verdad! Y diría más, esa violencia también la empleamos al hablar con esa persona tan esencial para tí, TU mismo. ¿Os habéis parado a escuchar lo que os decís a vosotros mismos?

 “La violencia es la expresión trágica de necesidades no satisfechas. Es la manifestación de la impotencia y/o de la desesperación de alguien que se encuentra tan desprotegido que piensa que sus palabras no bastan para hacerse entender. Entonces ataca, grita, agrede...” Marshall b. Rosenberg
¿Te has parado a observar cómo te hablas a tí misma/o? ¿qué lenguaje utilizas al hacerlo? ¿y con la gente que está a tu alrededor? en ocasiones parece que lanzamos dardos en forma de palabras hacia el otro, con agresividad. 
Y ¿por qué nos sucede esto?
1. Porque no pensamos en comunicar desde una posición de igual a igual. Nos sentimos superiores a la persona a la que nos dirigimos, y nuestras palabras están cargadas de juicios, valoraciones, críticas, culpas, generalizaciones…Todo esto hace que veamos a la persona que tenemos enfrente como un objeto, no nos importan sus sentimientos, lo que está sintiendo ahora mismo al oir nuestras “perlas”, sólo queremos conseguir lo que nos proponemos, llevar razón o mejor dicho, que nos dén la razón, que eso a nuestro ego le va muy bién…
2. Y cuando es la otra persona la que nos habla, nos cuesta mucho centranos en ella, escuchar con atención lo que nos está diciendo, ver más allá de sus palabras. Estamos a la defensiva o esperando a que termine para responderla, pensando en esa anécdota que vamos a contarle porque tiene mucho que ver con lo que te está contando, o preparando el consejo de turno que vamos a darle, porque al fin y al cabo, si me está contando algo “digo yo que será porque busca que le dé alguna solución, no?” Pués no.La mayoría de las veces lo que nos pide es simplemente eso, que la escuchemos. 
3. No podemos evitarlo, pero las asunciones que hacemos de las personas, las etiquetas que las ponemos, deciden de manera muy potente cómo vamos a dirigirnos a ellas. ¿Conocéis la anécdota del vecino y el martillo? os la cuento: Un hombre quiere colgar un cuadro, pero le falta un martillo.Decide pedírselo a su vecino. Pero comienza a pensar:  ¿Y si no quiere prestármelo? Ahora recuerdo que ayer me saludó algo distraído. Quizás tenía prisa…pero me miró mal. ¿Qué puede ser? Si yo no le he hecho nada; desde luego,si alguien me pidiese un martillo prestado, yo se la dejaría. ¿Por qué no ha de hacerlo él también? ¿Cómo puede uno negarse a hacer un favor tan sencillo a otro? Tipos como éste le amargan a uno la vida. Sólo porque tiene un martillo. Esto ya es el colmo. Así que nuestro hombre llega a casa dle vecino y antes de que tenga tiempo de decir «buenos días», le grita furioso: “¡Quédese usted con su martillo, estúpido!” Asumimos cosas de las personas que tenemos al lado constantemente y eso no es bueno ni malo, sólo que debemos ser conscientes de que son asunciones o etiquetas que NOSOTROS ponemos a los demás, que pueden no ser reales y que pueden estar poniéndonos barreras y a la defensiva en esa comunicación sincera que estamos buscando.
¿Cómo podríamos mejorar esto? Te invito a que conozcas un poquito más sobre esto que te hablaba antes, la Comunicación Compasiva.
Lo que quiero en la vida es compasión, una corriente que fluya entre los demás y yo, basada en el mutuo respeto de dar desde el corazón” Marshall Rosenberg.
Marshall Rosenber es el autor del libro “Comunicación no Violenta. Un lenguaje de Vida” del que te hablaré muy pronto y para él la compasión es el profundo impulso de humanidad común que existe en los seres humanos cuando nos comunicamos sin violencia.
Estarás pensando, ¿cómo conseguimos esto? permíteme que te sugiera alguna ideas.
1º Creo que el primer paso es la INTENCIÓN: pregúntate cuál es tu verdadera intención cuando te comunicas con alguien. Y es que si deseas desde lo más adentro de tu corazón contactar con esa persona, respetar su esencia y verla como un ser humano con ilusiones, pasiones, miedos, retos, sentimientos, alegrías y tristezas, es decir, si la ves desde el AMOR con mayúsculas y en toda su grandeza, cuando te dirijas hacia ella (o te hables a tí misma) el mensaje va a tener tanta fuerza que el efecto que causará será profundamente más intenso y conmovedor de lo que imaginas.Pero para esto hay que parar, vivir más despacio y conectar con tu yo más profundo, sólo así saldrá el amor. 
2º Comunicar es más que hablar,  son miradas, gestos, sonidos y emociones que nos descubren el interior de las personas. Pero las palabras…¡ay las palabras! como dice Mario Alonso Puig en su libro “Reinventarse: “Las palabras no se las lleva el viento sino que crean realidades. Busque palabras para ayudar y no para anular. Tal vez se sorprenda de lo que empiece a suceder“. ¿Te has parado a pensar qué tipo de palabras utilizas al hablarte, al hablar con tus hijos, en el trabajo…? te suena eso de ” tú eres el culpable”,” no lo vas a conseguir nunca”, “siempre lo hacer mal” “tú eres el problema” “debes hacerlo así, como te digo yo” “nunca me escuchas” “o es blanco o es negro, no hay más opción” “eres imposible”…y tantas otras. Te invito a que esta semana tomes conciencia de qué lenguaje utilizas, cómo te hablas a tí misma/o y a los demás. Sólo eso, después ya nos ocuparemos de cambiar poquito a poco ese lenguaje. 
3º. Ser capaces de expresar lo que queremos del otro, nuestras necesidades de manera ASERTIVA. Es decir, párate a reconocer lo que estás sintiendo en ese momento, porque detrás de cada sentimiento hay una necesidad por cubrir. Reconoce esa necesidad y expresala para que la otra persona puede colaborar contigo para satisfacer tu necesidad. Eso sí ten en cuenta que los demás también tiene sus necesidades y que tú no eres más que ellos; por eso, también tienes que respetar y tener en cuenta las necesidades de los demás, si tu propósito es lograr esa comunicación compasiva.  Y esto tiene que ver con la HUMILDAD.Y ser humilde no significa no tener autoestima, sino ser conciente de que la persona que tienes delante tiene derecho a todo el respeto del mundo por el mero hecho de serlo y de que sus necesidades son tan válidas como las tuyas. Ser humilde es hacer que cualquier persona que se acerque a tí, se lleve lo mejor de tí.
4º  Y por último, la EMPATÍA. Y esto significa comprender desde lo más profundo a la otra persona. Mirarla a los ojos y prestarle una atención respetuosa, viendo en ella no sólo lo que nos dice, sino cómo lo dice, con sus miedos, con sus pasiones, con sus emociones… Para empatizar antes debemos ESCUCHAR desde el corazón, poniendo el foco en el otro, en lo que nos está transmitiendo, en sus necesidades. Un truco para lograr esto, la CURIOSIDAD. Nos quejamos muchas veces de que  no nos entendemos con nuestros hijos, nuestra pareja, nuestros padres…pero realmente ¿les prestamos atención suficiente? o sólo cuando nosotros decidimos que tenemos que tener una conversación “importante”.  Entendemos la comucación de un modo estanco, “ahora, en este momento que a mí me viene bien, tenemos que hablar”. Pero has pensado si ese momento le va bien a tu hijo, pareja, amigo…Utiliza la curiosidad para conocer más a la persona que tienes a tu lado, aprende de los niños que te preguntan el porqué de todo con la esperanza y la ilusión de descubrir cosas nuevas sobre tí, sobre los demás, sobre el mundo.
Yo voy a comenzar este camino, porque como te vengo contado en este tiempo juntos, quiero CRECER para ser mejor persona y porque no entiendo ni quiero esta vida si tí, sin nosotros, sin los demás. Por eso me parece tan importante aprender a comunicarme contigo así, desde la COMPASION, porque yo también estoy convencida de que podemos entre todos, sino eliminar, que ójala, rebajar la violencia entre las personas y vivir desde EL AMOR
¿Cuento contigo?
Y termino dedicando este post a quien ha hecho posible que yo hoy haya podido escribir sobre ello. A Mónica, Miriam, Montse, Chus, Laura, Rebeca y Ana. Fué un placer compartir con vosotras ese sábado tan especial. GRACIAS!

7 Comentarios

  1. Julia septiembre 21, 2015

    Gracias Laura y lo mismo digo, para mí leer tu blog genial, sigue escribiendo eh? Para mí también fué un gustazo volver a verte y compartir contigo ese día. Seguimos! Un abrazo

  2. Julia septiembre 21, 2015

    Para mí fué un placer compartirlo contigo Montsines. Sabes que te quiero un montón! Tendremos que seguir practicando, además así tenemos excusa para vernos mucho mas…Un abrazo muyyy fuerte!

  3. Julia septiembre 21, 2015

    Estoy segura de que tu las pones en práctica con tu peque…y con esa sonrisa que tienes, que transmite muchisimo Cris. Gracias por estar aquí siempre. Un abrazo

  4. Laura septiembre 21, 2015

    Julia, es un placer leerte (me pasa como a Montse que me cuesta mucho poder publicar, suele desaparecer, jajajajaja). Fue un lujo poder compartir y seguir avanzando.
    Cuentas conmigo!!! ;).
    Un abrazo enorme.

  5. sabiduria femenina septiembre 21, 2015

    ALMA DE MUJER

    La verdadera conquista de la Mujer reside en descubrir su propia Alma. La mujer necesita la oportunidad de expresarse tal y como es, necesita ser ella misma en la vida.
    Tradicionalmente, el papel de eje, centro, núcleo es esa diosa del Fuego que está en el centro de la Tierra, en el fuego del altar, en el hogar, en el centro de la casa, del templo, de la Vida… es la mujer.
    El Alma de la Mujer necesita expresarse tal y como es en su Belleza, Misterio, Profundidad, Sabiduría… Intuición tal y como necesita ser en la vida, en todos los aspectos, en el crecimiento, en el desarrollo, en la protección, en la educación…
    El Alma de la Mujer en su identidad múltiple no es solamente Madre o Esposa, es también Amante, Sacerdotisa, Diosa, Heroína, Artista …
    El Alma de la Mujer es Vida en todos los sentidos no sólo por su capacidad de dar a luz sino también por su capacidad de ayudar a vivir, manteniendo, cuidando, educando, criando, creando, impulsando, inspirando…la Vida.
    El Alma de la Mujer es Amor…El hombre ama de tal forma que incluye el amor dentro de su vida, y la mujer hace del amor su vida. La mujer une personas y almas, su amor es una inmensa generosidad, con capacidad de percibir la belleza, la armonía, luchar por la justicia con su fuerza y su sabiduría.

    Sé la protagonista de tu vida…

    http://www.sabiduriadelamujer.blogspot.com

    http://www.coachingpsicologiaonline.com

  6. Montse Martínez septiembre 21, 2015

    Julieta! siempre desaparece lo que escribo aquí, no se que hago! bueno pues que gracias a ti por el recordatorio y por todo lo nuevo aportado y también por lo que dijiste ;). Conocer cómo nos comunicamos con nosotros mismos y con el mundo es tan importante que creo que has hecho una gran aportación a quien lo lea. Te has comunicado genial genial.
    Un abrazo enorme

  7. Cristina septiembre 21, 2015

    Para empatizar antes debemos ESCUCHAR desde el corazón, poniendo el foco en el otro, en lo que nos está transmitiendo, en sus necesidades.

    Nunca mejor explicado Julia…. me ha encantado, como siempre muchas cosas para aprender y muchas más para poner en práctica, que a veces se nos olvidan……

    Gracias por compartir

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