Blog

Vulnerabilidad y empoderamiento femenino_juliademiguel

Cuando se habla de liderazgo femenino y de recuperar el poder personal de la mujer, se asume que ese poder personal o empoderamiento, lo hemos perdido las mujerer. Por eso ahora toca luchar por recuperarlo. Y en esa lucha, nos hemos ido al otro lado del péndulo, al de las superwoman. Del no puedo, al yo puedo con todo. De la impotencia a la prepotencia. Este movimiento pendular es muy normal, incluso necesario y para mí, es el equilibrio lo que nos permite vivir en armonía, coherencia y fluidez.

Al irnos a ese otro extremo, las mujeres nos hemos deshumanizado, masculinizado. Hemos desconectado de una capacidad que la naturaleza nos da por el hecho de ser mujeres, por el hecho de ser dadoras de vida. La mujer tiene la capacidad de traer vida al mundo y la vulnerabilidad es la habilidad que nos permite acompañar desde el principio, a esa nueva vida.

El problema es que en esta sociedad tan masculinizada, la vulnerabilidad es igual a debilidad, sufrimiento…Negamos nuestra vulnerabilidad por considerarla un rasgo de debilidad, es decir, lo contrario a poder o empoderamiento.

¿Y si fuera esa vulnerabilidad nuestro auténtico poder? La vulnerabilidad va unida a esa capacidad creadora, porque es la que permite a la mujer amplificar por mil todos sus sentido, la que nos abre a una sensibilidad y conexión extraordinaria, la que nos permite abrirnos a observar cada detalle, a reconocer nuestra realidad, la que es, con sus límitaciones para acompañar esa vida desde el comienzo. Es gracias a esta vulnerabilidad que percibe mucho mejor los errores y no los oculta ni los niega, sino que los acoge y reconoce, porque sabe que a través de ese reconocimiento está protegiendo esa nueva vida. Esta vulnerabilidad es la que nos permite cuidar, ser educadoras más que enjuiciadoras. La que permite que esa vida crezca con sentido, la que aporta conciencia.

Tener la capacidad de crear vida, ese es el aténtico poder de mujer. Y por esa capacidad, la mujer es dotada de vulnerabilidad, es un don que el universo da a la mujer, es un Regalo. Y hablo de capacidad. Es decir, la mujer, haya dado a luz o no a una criatura, por el hecho de tener esa capacidad, tiene asignado de serie esa vulnerabilidad.

Por ello, quizás el primer paso sea reconocer que la mujer nunca perdió su poder personal (su vulnerabilidad y su capacidad creadora), sino que lo ha negado al percibirlo como debilidad, sufrimiento. Y no hay nada que debilite más a un ser humano que negar lo que es. Quizás sea tiempo de reconocer esta vulnerabilidad como el auténtico poder de la mujer, ponerlo en valor y expandirlo a todas las áreas de nuestra vida.

Yo puedo decirte que he sido consciente de esa negación de mi vulnerabilidad hace muy poco tiempo. Hasta entonces, sólo me permití aceptar esa vulnerabilidad, el tiempo que duraron mis embarazos y «bajas de maternidad». Durante ese tiempo, esa vulnerabilidad está ahí, la sensibilidad (esa capacidad de abrirte al sentir de manera absoluta), la amplificación de todos tus sentidos, el cuidado de tí no sólo por tí, sino por algo mucho más grande que tú, tu bebé; el cuidado de los detalles, la aceptación de tus limitaciones y de tu realidad, que te permite pedir ayuda con total normalidad, la paciencia multiplicada por mil, la conciencia, el no juicio. Y esa conexión tan brutal con el bebé, que hace que desaparezca y yo y el tú, que sea un nosotros. Es por esa conexión que surge primero contigo y con esa vulnerabidad por la que aparece el nosotros.

Pero después de ese periodo, de esa «baja maternal», volvemos a la carga. Volvemos a justificar nuestra sensibilidad por que tenermos la regla y estamos «tontorronas», negamos nuestra intuición porque volvemos al mundo de la mente, de lo inmediato, de lo importante es el objetivo, al tengo que, al hacer, al quiero una respuesta ya, dejate de dar más vueltas porque no se quien no está bien…que se busque la vida. Volvemos a poner por delante la razón al corazón, el resultado final por encima del proceso, del cuidado y el detalle, en definitiva, de cuidar la vida.

El ser humano es un ser en proceso constante, en desarrollo, y si no cuidamos esto, nos deshumanizamos, nos convertimos en robots.

Quizás uno de los motivos por los cuales negamos esa vulnerabilidad es por que nadie nos ha enseñado qué hacer con toda esa información que nos llega a través de esa amplificación de sentidos, con ese sentir (energía) que llega unido a esa alta sensibilidad y que nos desborda…y sobre todo, por todas esas creencias que tenemos instaladas en nuestra mente y que hacen que neguemos una y otra vez nuestra esencia, lo que realmente somos, nuestro auténtico poder como mujeres. Así nos vemos construyendo máscaras que nos alejan cada vez más y mas de nuestra esencia, de nuestra conexión y autenticidad.

Para mí es tiempo de reconocer esa capacidad creadora de la mujer (y no sólo creadora de una nueva vida, sino también de proyectos, ideas…), de ponerla en valor y de extrapolarla a todas las áreas de nuestra vida: a nuestras relaciones de pareja, familia, a nuestro trabajo, a nuestra vida.

Así, podremos integrar estas dos energías, la masculina (una energía más centrada en el objetivo, en lo inmediato, en la fuerza) con esta energía femenina, con la vulnerabilidad, que hace que esa vida, ese proyecto, esa idea, crezca con un para qué, con atención a los detalles, con paciencia, con sentido, con la comprensión de que cada elemento es esencial y no atenderlo u ocultarlo distorsionará el resultando final, con AMOR.

Cuando comienzas a reconocer y conectar con esa vulnerabilidad, comienzan a dispararse también tus miedos, a través de todas esas creencias que llevamos instaladas. La vulnerabilidad supone mostrarte como eres, con coherencia, ser transparente, genuina, auténtica. Ser tu. Y esto que queda tan bonito en una y mil frases, es disruptivo, atrevido y nada sencillo. Porque requiere de una limpieza muy grande de creencias, levantar muchas alfombras y ver todo el polvo que había acumulado y de abrirte a sentir miedo: a no ser querida, a ser rechazada, a ser criticada, no entendida, juzgada, apartada…

Pero cuando una mujer comienza a concectar con ese Don, con esa vulnerabilidad, se sabe al servicio de algo mucho más grande que ella, comienza a transcender sus miedos, a buscar coherencia en su vida, a vivir más allá del tú y el yo y encuentra paz, serenidad, en definitiva, una conexión con el AMOR que en definitiva somos.

En esta sociedad del fast foot, de la inmediatez, de quererlo todo para ya, de poner el foco y la valía en el resultado final, da igual cómo se consiga y a consta de qué, la mujer tiene un papel esencial. Primero reconociendo su vulnerabilidad, poniénda en valor y extrapolándola a todas las areas de su vida. Aportando conciencia, paciencia, disfrute, detalle, cuidado, sostenibilidad, amor.

Y es un camino íntimo, personal, de cada mujer. De mirada hacia dentro, de aceptación, de comprensión, que es amor, hacia una misma. De conexión. Un camino en el que abrir la mirada a lo que no somos y nos nubla (todas esas creencias) y aleja de lo que SÍ somos. Creadoras, dadoras de vida (de proyectos, de ideas, de sueños…)

Y para aquellos hombres que están leyendo esto, cada día veo más esa vulnerabilidad en ellos. Me parece admirable, valiente, precioso. Sólo que en ellos esta vulnerabilidad no les viene de serie, conectar con ella requiere de actitud, intención. Esta es la diferencia con las mujeres. Nosotras la traemos de serie, está en nuestra esencia, no hay que conectarla, sólo re-conocerla y ponerla en valor. Al igual que la fuerza en los hombres les viene de serie y nosotras tenermos que desarrollarla (salvo excepciones) con más esfuerzo, no es consustancial.

¿Te das cuenta de que desde esta «otra mirada» se acaba el buscar, la lucha? ¿Eres consciente de tu poder?

¿Quieres profundizar más en esta mirada sobre el liderazgo femenino?

Te invito a que escuches los programas de radio de la Escuela Quántica de Mujeres Líderes y te adentres en la escuela. Actualmente en Madrid y Palma de Mallorca y a partir de octubre en Burgos.

 

«La mujer en que te transformarás te costará personas, relaciones, espacios y cosas materiales. Elígela por encima de todo» María Lobo.

Deja un comentario

Your email address will not be published.