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Hace ya tiempo que escribo este blog y si, me gusta mucho escribir. Cierro los ojos y me veo sentada, escribiendo frente a una gran ventana, con vistas a un bosque, una taza de café sobre la mesa y silencio a mi alrededor. Es una imagen que me hace sentir llena de vida, me encanta.

En todo este tiempo en el que he estado escribiendo ha habido muchos “para qué” escribo: escribo para contar lo que me pasa por dentro, otras veces escribo para “enseñar” o compartir lo que estoy aprendiendo porque sí, es muy bueno y yo quiero que lo conozcas, escribo para seguir manteniendo con vida este blog y no te vayas muy lejos, también he escrito por compromiso, para que me leas y cuantos más me lean mejor y si, también y sobre todo, escribo para que me veas. Ale, ya lo he dicho.

Por eso y para eso, pienso en ajustar mis palabras, en buscar contenido que pueda aportarte, en escoger temas que llamen tu atención…y por eso también, mi atención ha estado ahí, en gustarte, buscarte. Me he alimentado de ti, de tus “me gusta”, de saber que me has visto y leído…ese ha sido mi motor, la energía que me ha movido y ese, es un motor de necesidad. La palabra que mejor describe esto es, aunque ahora al escribirlo me suene fuerte…parásito. Si, he chupado de tu energía, esa que me dabas cada vez que me leías, eso me alimentaba, lo necesitaba para seguir escribiendo. Y cuando no me hacías caso, mis escritos no tenían tanto valor, no eran lo suficientemente buenos, había que seguir escribiendo  buscando cómo gustarte más, agradarte, engancharte.
Hasta que me dí cuenta de que ese no era el camino. Hasta que alguien me dije (y yo poquito a poco lo voy integrando en mis células, que lleva su tiempo) que yo no soy un parásito…que yo soy (que tú eres) una Diosa generadora de mi propia energía, esa energía que pone en marcha el motor de mi vida. ¿Y sabes cuándo yo siento que genero mi propia energía? cuando la respuesta al para qué hago algo es…no sé, porque sí. Porque me encanta, porque cuando escribo sólo para mí, siento que vibro, que soy Y.O. No hay nada que dé mas energía que vivir haciendo aquello que haces…porque Sí!.
Cuando ya no estás pendiente de si gustará o no, cuando la mirada ya no está fuera, sino que tu foco y lo que sale de tí viene de dentro. De un lugar entre las tripas y el corazón, de ese centro que es eso, pura energía. Eso que hace que estés conectada y tan sólo SEAS.
Vivimos o mejor en singular, vivo, queriendo mostrar aquello que me gustaría ser y no soy ,sin ser consciente (hasta ahora) de que lo que SOY es mucho más grande, auténtico, verdad.
Mostrarme como soy, con mis miserias, contradicciones, sentires, grandezas, ser Y.O sin artificios, ni envoltorios. Hacer las cosas para mí y nada más, vibrar y conectar con mi esencia, es para mi, el mayor acto de valentía y amor que podemos hacer por nosotros y por el otro.
Porque estás mostrándolé, a través de esa energía creadora, que él, ella, exactamente igual que tú, es también un Dios, una Diosa.
El Dios, la Diosa, de su Universo.

1 Comentario

  1. Nacho Fontaneda González febrero 2, 2018

    Me sigue gustando leerte 🙂

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