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Aprendizajes de verano_Julia de Miguel

Quiero compartir contigo el aprendizaje de estos meses de verano. Una serie de reflexiones que llegan en un verano donde el denominado común ha sido mi práctica consciente. Practicar día a día, para ver, descubrirte. Esto es lo que ha traído el entrenamiento.

Ha sido a través de mis hijos, de manera especial, que he podido ver muchas cosas sobre mi, tomar conciencia de esas capas que nos cubren y con mucho amor, quitármelas, para re-descubrir un poco más de mi. Siempre digo y así lo vivo, que nuestros hijos son maestros de vida. Una plataforma maravillosa para, si lo hacemos con atención, amor y humildad, vernos. Comparto contigo lo que a través de ellos he visto de mí, que me ha fascinado, porque no hay nada que me apasione más (y esto es uno de esos decubrimientos de este verano) que conocerme con profundidad, que caminar hacia quien realmente Soy.

Ahí va.

“Cuando me preguntan qué cosas me encanta hacer…uf, me cuesta. Hoy he conectado con mi niña interior. Esa que me une al entusiasmo, que hace que brille en mí la llama de la alegría, fluidez, frescura y naturalidad.

Lo había hecho más veces y siempre sentía que había algo, era como una barrera invisible que permitía que la viese, pero algo no me dejaba llegar a ella. Algo fallaba. Ella me hablaba y yo sentía que había monotonía, aburrimiento, distancia entre las dos.

Esta mañana he vuelto a conectar con ella. Quizás lo necesitaba, era como una llamada interior a hacer esa conexión con ella, después de haber tenido un episodio de exigencia, juicio, reproche, con mi hijo. Matías hizo algo que no me gustó nada y lo juzgué, le reproché lo que hizo…Pero como sé  que mis hijos son mis mayores maestros de vida, en vez de quedarme ahí, me pregunté, que había ahí para mí…qué me estaba mostrando Matías con ese comportamiento. Entonces pude ver a Matías, más allá de ese comportamiento, más allá de las formas. Y vi a un ser creativo, ingenioso, sensible, divertido, natural, genuino…eso que soy yo y que al rechazarlo en Matías, lo rechazo en mí.

Me he dado cuenta de que esa misma exigencia y juicio que tenía con Matías, lo tenía conmigo misma, con mi niña interior. Nunca me había acercado a ella a abrazarla, llamarla cariño, decirla todo lo que la quiero…y así liberarla de tanta exigencia, obligación…Esa era la barrera que yo intuía, la que no permitía a mi niña jugar, reír, saltar, bailar, divertirse con sus hermanas, ser una niña entusiasmada, alegra, natural.

Y hoy te he abrazado cariño y no lo había hecho nunca. Y hoy te he sentido conmigo y he sentido esa angustia, esa carga. Y hoy te libero y te doy las gracias, mi amor, por mostrarme esa parte que rechazo tanto de mí y que tanto necesito. Hoy veo que me faltaba dulzura, cariño, cercanía, amabilidad contigo. Que iba desde la exigencia contigo. Hoy te veo con tanto amor… Ahora sí escucho tu risa, te veo reír, saltar, jugar. Se ha roto esa cadena. Se cayó el peso, la carga.

Cariño, voy a estar a tu lado. Me comprometo a acompañarte sin juzgarte, sin juzgarme y así abrazarte, reír juntas, bailar, soñar, saltar, jugar. Vamos a disfrutar.

Porque eres tú quien me enseña a jugar, a vivir más suelta, sin cadenas, con alegría, entusiasmo, disfrute.

Gracias de corazón mi niña, mis niños…

Gracias vida por mostrarme a través de ellos todo lo que acabo de VER.

Jugar con la vida es vivir presente, disfrutar, es estar, es no juicio, entusiasmo, ligereza, fluidez.

Me estáis enseñando, mi niña, mis niños, a jugar con la vida, a vivirla fácil y fluida, a vivir aquí y ahora.

GRACIAS.

 

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