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Después de dos casi dos cursos lectivos acompañando a maestros y maestras, compartiendo charlas, inquietudes, preocupaciones, sentires…es mucho el aprendizaje que recojo de todo este tiempo.  Qué bonito es ver esa cadena que hace que aquellos que dedican su tiempo a enseñar, también tengan la humildad de reconocer que siempre se puede aprender…y en muchas ocasiones, incluso a desaprender para vivir el oficio de enseñar desde otro sitio mucho más expansivo, humilde, auténtico, genuino.

Cuando (a pesar del ritmo imponente de tu día a día) decides dedicar espacios a esto, a parar, tomar conciencia, poner atención en aquello realmente importante, cuando te abres a verte, sin juicio, sólo con la intención de comprenderte un poco más, estás poniendo tu foco en ti, en vivir actualizada, en crecer. Y esto es lo más grande que puedes hacer por ti y por tu alumnado.

Hay cuatro cosas que yo siempre invito a los maestros y maestras que lleven puesto a clase, porque supone vivir su día a día con entusiasmo, responsabilidad, coherencia y creatividad:

  • Un motor con la potencia de un Ferrari: si ahora mismo tuviese que responder a esta pregunta, qué me contestarías: ¿Cómo te levantas por las mañanas? Si tu respuesta es cansada, esperando a que llegue el fin de semana, sin muchas ganas, acelerada o “enchufada”, te diré que el motor con el que vas por la vida no llega ni a los 10 cv. Y con ese motor…te vas a fundir muy pronto. Porque los niños, niñas o adolescentes a los que acompañas llevan motores excelentes, van en Ferraris. Así no te extrañe que llegues al final del día hecha polvo, cansada, agotada.

Te estarás preguntando, qué puedes hacer para que tu motor sea de competición: pues preguntarte ¿para qué vas cada día a tu escuela o instituto?¿para qué ser maestra? Quizás sea para tener más vacaciones, ganar dinero, ser reconocida, respetada, para aprender cada día…no está mal, pero esto sigue siendo un motor de potencia muy bajita.

Es tiempo de conectar con el entusiasmo, de disfrutar de lo que haces. Y disfrutar es dar fruto, dar lo mejor de ti cada día con tus compañeros, con tu alumnado. Quien se da, quien pone al servicio de los demás ese don, ese regalo que nos han dado, nuestro talento, estamos conectando con la energía que te permite tener motores que van con la fuerza del entusiasmo, del disfrute. Y estos motores hacen que vivamos nuestro día a día y todo lo que nos va surgiendo, con una energía limpia, potente, nutritiva.

  • Vete completo, es decir, lleva tu cuerpo no sólo en materia, sino que pongas atención en él. Es tu brújula. Si te permites observarle, si pones atención en él, tendrás en indicador más fiable. A través de tu sentir, de las emociones que se dan en tu cuerpo, podrás vivir lo que te sucede cada día, bien como una máquina, que como no se entera de lo que siente, tan sólo reacciona a ello o lo evita, resolviendo cada situación o conflicto de la misma forma de siempre, una y otra vez, se repite lo mismo, llega la frustración, la rabia, el malestar…o bien, si te permites observar lo que sientes, si no te enganchas a ello, ni lo validas, surjan respuestas mucho más creativas, expansivas y funcionales para ti y los tuyos. Este acto de observar sin reaccionar, eligiendo la respuesta de forma consciente, es la mayor de las libertades, no lo olvides. Baja al cuerpo, pon conciencia en él.
  • ¿Llevas puesto tu perfume preferido? Si, las emociones, tu estado emocional, lleva incorporado un perfume. No se huele, se siente. Tu energía es lo que llega al otro, no tus palabras. Por eso, la rabia, la frustración, el enfado, el miedo, la envidia, la impotencia…toda emoción lleva consigo un estado vibracional. Cada vez que reacciones o te identificas con una emoción, llevas puesto su perfume. Cuando entras a clase con ese perfume, los demás lo recibirán y sus acciones serán acordes a tu perfume. Es curioso, creemos que podemos controlar nuestra vida y es una falsa ilusión. Lo único que podemos controlar es cómo sentirnos, en qué pensamientos ponemos el foco para que podemos pasar de una emoción con un perfume lleno de carga, a un estado de serenidad, calma, que nos permita acercarnos al otro despertando interés, apertura, tranquilidad. Y esto es 100×100 responsabilidad tuya. A todo lo que vivimos podemos darle significados que nos llevan a emociones con perfumes de carga, incomprensión, disfuncionales… o darle un significado mucho más expansivo y funcional. De ti depende. No te pongas perfumes que te alejen de los demás, busca aquellos exquisitos, que muestran tu liderazgo y autoridad.
  • Y por último ¡no te olvides de tu corona! Si, tú eres una reina, un rey y como tal, debes llevar tu corona. Somos creadores, tenemos un lóbulo frontal que nos hace imaginar, crear. Pero apenas lo utilizamos porque vivimos con miedo, llenos de expectativas, tratando de cubrir nuestras necesidades de seguridad, reconocimiento, llenando vacíos con cosas, personas… Sólo cuando nos permitimos ser nosotros mismos, cuando somos genuinos, auténticos, podemos ser creativos. Y ser creativos es ser nosotros mismos en cada momento, en cada área de mi vida, con mis compañeros, con mis alumnos, con las familias de mi alumnado, con mi pareja…etc.

Para esto debemos desaprender. Eliminar capas y máscaras, aquellas que nos ponemos cada vez que aparece en nuestra vida la expectativa, el miedo. Entonces dejamos de ser auténticos y nos convertimos en aquello que la expectativa y el miedo quiere que seamos, porque pensamos que así, conseguiremos lo que esperamos. Pero esto es una trampa, porque no hay nada más doloroso que alejarte de quien realmente eres. No hay nada que cree más rechazo, rabia, frustración en uno mismo, en una misma, que negarse, alejarse de quien realmente eres.

Por eso, no hay nada que hacer para destacar, tener carisma, llegar a tu alumnado…nada. Tan sólo hay que SER quien realmente eres.

 

Conectar primero contigo, contar ante todo con tu opinión, buscar tu autoreferencia , hacerte esta pregunta antes de hacer o decir nada: ¿Y tu, qué crees? Para qué, para no perderte en el otro. Cada vez que te colocas tu corona, estás siendo más y más genuino, auténtica. Y esto es lo que atrae, esto es ser autoridad, autoreferencia, liderazgo.

 

Ójala a partir de ahora, tu motor sea como el de un Ferrari, con la potencia del entusiasmo; tu brújula corporal te lleve a tu sentir; tu perfume te envuelva en estado de mayor tranquilidad, serenidad y recuerdes llevar tu corona de rey, reina. Esa que hará de ti un ser auténtico, genuino, creativo y funcional para tu vida personal y profesional.

Es tu responsabilidad, es tu poder, es tu grandeza.                                                                                                                                                                              

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