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Hoy me gustaría compartir con vosotr@s una reflexión que me surgió al leer este artículo en el Diario El País el pasado lunes: “Aumentan los “ninis” a pesar de la vuelta al aula de miles de jóvenes”. Somos el quinto país con el porcentaje más alto de jóvenes entres 18 y 24 años que ni estudian ni trabajan. Estos jóvenes con bajar formación han sido uno de los sectores más castigados por la crisis. La tasa de paro juvenil en España es de un 52,7%. Casi nada!

 

Por mi trabajo como orientadora laboral he tenido que desarrollar programas de empleo destinados a colectivos en riesgo de exclusión social y este último año especialmente, he trabajado con jóvenes con formación muy baja (incluso sin terminar la ESO) y que se encontraban en situación de desempleo. Son chicos y chicas que comenzaron a trabajar muy pronto, incluso antes de los 16 años y que en ese momento no tuvieron ningún problema en encontrar un empleo.

Desde mi punto de vista, tenemos que tomarnos este asunto muy en serio y plantearnos ¿qué está pasando con esta juventud, cómo podemos reducir este porcentaje, qué tiene que cambiar para que dejemos de utilizar esta etiqueta tan despectiva para nuestros jóvenes?

En primer lugar, quiero hablaros de una característica muy común en todos est@s jóvenes: su tremenda desmotivación. Y no es para menos. Están rodeados (bombardeados, diría yo) de malas noticias, en sus casas, en los medios de comunicación, en la calle…hay que ser muy fuerte (o muy sordo) para que no nos afecte este tipo de mensajes negativos y desalentadores día a día. Es cierto que hay formas de evitar todo esto, pero vamos a reconocerlo, a veces es más sencillo caer en el victimismo y la culpabilidad, para dejar a un lado responsabilidades y justificar nuestra pasividad. Cuesta mucho hacerles ver que sí que hay opciones, que cambiar su situación depende mucho más de ell@s, de sus actos, de lo que creen, eso sí, esto implica Esfuerzo y algo que a tod@s nos cuesta mucho: salir de nuestra zona de confort. Y aquí nosotros, la sociedad en general, la familia, tiene un gran papel. Me llama mucho la atención como estos jóvenes reproducen el discurso derrotista que escuchan en casa (eso sí, y no quiero ser generalista, pero me entristece ver cómo muchas veces estos chic@s reciben “sermones” por parte de sus padres, echándoles en cara su vagancia, su falta de valores, su dejadez, todo ello teniendo como fondo en su televisor el Sálvame o el Gran Hermano, ejemplos claro está de responsabilidad, esfuerzo y respeto en esta sociedad…Vamos a ser un poco más coherentes!). Si desde su nucleo familiar, si desde las personas que más les quieren, no confían en ellos, no reciben mensajes de motivación, sino de frustración y desaliento, cómo pretendemos que reaccionen, que se pongan manos a la obra? Y si partimos de la base de que son los propios poderes públicos los que NO apuestan por una formación de calidad y a juzgar por las políticas reduccionistas y de austeridad (en ningún caso motivadoras ni ajustadas a la realidad del momento en cuando a educación se refiere) que actualmente están llevando a cabo, desde luego lo que no transmiten es confianza en que la educación pueda mejorar nuestra situación actual, ¿cómo vamos a motivar a nuestra juventud a que siga formándose, que esa es la mejor opción para cambiar las cosas?

En segundo lugar, están las Políticas Activas de Empleo. Son ya muchos años trabajando en la gestión de estos programas y este último año hemos escuchado críticas (no voy a entrar a valorar si justificadas o no,dejo a un lado la cuestión política) por la reducción bastante importante en los presupuestos de la partida destinada a estos programas de apoyo al empleo. Son programas dirigidos a fomentar la formación y el empleo entre los colectivos más vulnerables y las personas en desempleo. Os sonarán las OPEAS, los programas Experimentales…entre otros muchos. También se ha criticado el despido de muchos orientadores/as laborales de los servicios públicos de empleo, la asignación a las ETT`s como agencias privadas de empleo (gestionarán parte de los servicios de intermediación que hasta ahora hacían los oficinas de empleo públicas)…Para mí esto no es una buena noticia, se están reduciendo apoyos y desviando fondos que deberían ir destinados a uno de los grandes problemas actuales: el desempleo.

Pero sí me parece muy importante reflexionar acerca de la validez de estos programas. No dudo que fueron muy útiles en su momento, pero actualmente son programas bastante obsoletos. Siguen basándose en estrategias de búsqueda de empleo que ya NO SIRVEN; las variables han cambiado, la situación laboral es totalmente diferente a la de hace años y no podemos seguir haciendo lo mismo si lo que queremos es cambiar las cosas. Muchos de los jóvenes ( y no sólo jóvenes, quienes halláis estado en situación de desempleo habréis vivido la absurda situación de recibir notificaciónes de los servicios públicos de empleo para realizar acciones de orientación laboral, no una vez ni dos y no desde una determinada entidad, sino desde varios “frentes”, escuchando y haciendo lo mismo varias veces y sin ninguna esperanza de que esto vaya a funcionar. Por qué? porque son acciones que se hacer sin pensar, sin ir dirigidas a su grado de necesidad, a su situación personal y profesional, etc.) Llegan “cansad@s” de participar en estos programas por tercera o cuarta vez y donde su única motivación para estar ahí es la “amenaza” de que sino lo hacen, les quitan la prestación. Algo falla, no?

Vaya por delante que hay grandes profesionales que ya se han puesto al día y que han puesto en marcha acciones acordes a las necesidades actuales, trabajando desde la verdadera necesidad de estas personas: priman trabajar la motivación, la importancia del objetivo profesional, la creación de una marca personal, incluso aquellos que se han formado en ello, hacen procesos de coaching...Yo estoy convencida de que cada vez son más las profesionales que basan su trabajo en esto, pero el camino aún es largo. Y pasa por hacer una reflexión muy profunda de estos programas (es mucho el dinero que recibe una entidad por gestionar estos programas y no nos engañemos, en ocasiones prima el conseguir el número exigido para que nos den la subvención que la calidad de los servicios que estamos prestando. Vuelvo a repetir que sin generalizar, pero ocurre). No podemos seguir fomentando programas de empleo obsoletos basados en el clásico CV, sin apenas prestar atención , a la necesidad de establecer una estrategia de búsqueda de empleo basada en nuestros objetivos profesionales,a la marca personal, en la importancia del 2.0 (os sorprendería la cantidad de jóvenes que aún no saben ni siquiera crearse una dirección de correo electrónico y mucho menos han entrado en portales de empleo, redes sociales orientadas a su promoción laboral…), el fomento del emprendimiento como otra salida muy válida a su situación…o programas formativos actuales,(no entiendo como se sigue ofertando formación dirigida al sector de la construcción, de la producción…dónde está la formación en Nuevas Tecnologías, en Energïas Renovables, en atención sociosanitaria….es decir en profesiones con futuro). ¿O es que es más cómodo y más facil seguir haciendo lo de siempre, sin pararse a hacer estudios realistas y que requieren inversión y tiempo sobre cuales son las profesiones del futuro, qué necesitamos para formar buenos profesionales en estas áreas, dónde están los profesionales capacitados para hacer este tipo de formación…? Como decía antes, es mucho el dinero que se ha destinado a estas políticas activas, vamos a hacer un examen profundo sobre su validez actual, su necesidad de adaptación a la nueva situación, qué debemos cambiar y en qué innovar…como decía antes, vamos a ser Coherentes!

Y por último, estos chicos y chicas en su mayoría, están desmotivados como decía antes, pero no pasan de todo, ni han perdido los valores, ni nos van a llevar a la ruina, ni son felices tirados en el sofá y viviendo de la “sopa boba” como escucho a mucha gente últimamente. Aquí quiero hacer referencia a un nuestra RSC Personal. Este es un término que leí en el libro “Carisma Complex” de Ruben Turienzo (un libro que me encanta por su originalidad, su practicidad y que merece un post aparte porque desarrolla un tema novedoso pero muy necesario: El carisma, presentado en forma de tratamiento y administrado en pequeñas dosis en forma de píldoras). Ruben nos habla de esta RSC Personal como una píldora para mejorar nuestra influencia (uno de los principios activos fundamentales para aumentar nuestro Carisma) y la define así: “La RSC personal trata de esto: de canalizar acciones de ayuda a terceros, y mientras ejerces una labor de apoyo, concienciación o activismo y ayudas a una determinada injusticia, proyecta tu carisma e influencia mostrando ese lado altruista y socialmente responsable“. Me encanta este término y en este caso yo quiero darle un significado más amplio y orientado al tema que nos ocupa. Todos/as nosotros tenemos la RSC personal de aportar motivación, coherencia y sentido a nuestra sociedad, devolverle algo de lo bueno que nos dá (yo estoy convencida de que recibimos mucho de nuestra relación con los demás, de nuestra tribu, como diría Jose Antonio Marina) y tenemos una clara RSC personal hacia nuestra juventud.(al fin y al cabo, esto también es Influir). No sólo los poderes públicos, (eso queda lejos de nuestro área de influencia), sino la familia, amigos, profesionales, medios de comunicación, vamos a reflexionar acerca de nuestra actitud, de lo que decimos cuando hablamos de esta juventud (¿de verdad creemos que no tienen valores? ¿o es que los que son válidos para nosotros ya no les aportan nada a ellos? ¿o como decía Andrés Pérez Ortega en twitter hace unos días “@marcapersonal: Los valores pueden cambiar, pero precisamente por eso creo que no pueden imponerse ni utilizarlos como arma arrojadiza”?) Y es que, la realidad es que estos jóvenes son nuestro futuro, van a ser los próximos líderes, políticos/as, directiv@s, profesores, periodistas, profesionales de muchos sectores, investigador@s….y es nuestra RSC Personal apoyarles, motivarles (ponerles las pilas, claro que sí, cuando sea necesario.). Les debemos al menos una reflexión profunda y un esfuerzo de crítica y análisis acerca de nuestra realidad actual, de lo que es válido y hay que fomentar y de aquello que hay que cambiar, aunque cueste. Pero contanto con ellos/as, implicándoles, escuchándoles y por supuesto APOSTANDO por ellos! ¿¿¿¿Empezamos????

2 Comentarios

  1. Montse Martínez septiembre 21, 2015

    Julieta, ayer escribí un comentario pero no debí terminar el proceso para que se publicara. En resumen, gran aportación con este post a la sociedad, empatizar con estas personas y apoyar otras formas necesarias, imprescindibles, para un cambio desde abajo, padres, profesionales. Un besazo

  2. Mª Jesús Verdú Sacases septiembre 21, 2015

    Estoy haciendo un trabajo para la Universidad sobre este tema. Tu post me ha parecido muy interesante ¿Puedo citar en mi trabajo el enlace a tu blog para recomendarlo en la bibliografía?

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