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El poder de resignificar-Julia de Miguel

Qué diferentes se ven las cosas cuando nos sentimos bien, en calma, serenos. Cuando nos permitimos vivir un tiempo despacio, con mas tranquilidad, enfocados, parece que las cosas que nos suceden, las experiencias que vivimos, pueden mirarse de otro modo. Para que esto ocurra, para que no demos a lo de siempre las mismas interpretaciones, para que podamos dar significados mucho más integradores a lo que nos sucede, es preciso ir mas allá o mejor dicho, más adentro. Se requiere de una manera de mirar que no se quede en lo simplista, en la forma, sino que vaya al fondo de lo que sucede, que en vez de quedarse con esto sucede porque…vaya al “para qué sucede esto”.

Cuando ante lo que nos ocurre no sólo nos paramos y nos permitimos no reaccionar a la primera de cambio, sino que somos conscientes de que eso que ha sucedido y que yo he colocado ya una etiqueta, quizás pueda tener otra mirada, la cosa cambia.

Vivimos siempre lo mismo porque a lo que nos sucede le ponemos automáticamente una etiqueta y esa etiqueta lleva asociada un significado, una mirada, que siempre es la misma y que además lleva siempre carga, sufrimiento. Es una mirada que me coloca casi siempre frente al otro; es una mirada que requiere del otro un cambio de actitud, de comportamiento, que haga lo que yo le pido…para así sentir que esa persona “me respeta” (por ejemplo) y yo de paso me quito de en medio esa carga que siento que llega en forma de rabia, miedo, tristeza, frustración, emoción (carga) en definitiva.

Pero…¿y si no hay una única mirada hacia esas etiquetas que constantemente ponemos? ¿Y si podríamos dar significados mucho más funcionales a lo que nos sucede? ¿Y si el otro está interpretando una escena para que yo vea algo de mi? ¿Y si el conflicto no fuese algo negativo? ¿Y si podríamos dar un significado nuevo, integrador, libre de carga y mucho más funcional a “etiquetas” que por ejemplo vivimos con nuestros hijos como: tímido, desmotivado, pasota, vago, despistada, perezosa, envidioso, impaciente…etc?

¿Y si la duda, la culpa, la frustración, los celos, el error, la desilusión, el cansancio, el estrés, la falta de atención, podrían tener significados muy ricos, con una información valiosísima para cada uno de nosotros/as?

En muchas ocasiones nos quedamos sólo en la forma: prohibimos algo a nuestros hijos/as porque consideramos, por ejemplo, que no es bueno en base a lo que nosotros creemos que es bueno o malo (a veces son modas o ni siquiera es algo que realmente creemos así, tan sólo nos han dicho por ahí que es malo y ale, nosotros lo hacemos y punto) o hacemos o nos forzamos a hacer cosas a veces porque lo que hacemos lo etiquetamos de malo (comer ciertas cosas y hacemos dietas, fumar, los móviles, tablets, juegos, etc) Y es muy pobre quedarse tan sólo con eso, esto es bueno o malo y con un esfuerzo inmenso lo dejo de hacer. En muchas ocasiones, como habrás comprobado, cuando la culpa se relaja, vuelves a las andadas. Y entonces llega de nuevo la frustración, el juicio y cada vez te hablas con más rabia, con menos cariño, cada vez te juzgas con mas fuerza…Y ¿sabes? A lo que te resistes, persiste.

Porque nos quedamos en la forma. Creemos que con cambiar lo de fuera, ya está. Y esto es una tirita, que puede valer para un cierto tiempo, es un cambio que para un tiempo, para salir del apuro no está mal. Pero si lo que quieres es realmente una transformación, debe de haber un cambio interno. Y esto supone ver, para qué estás haciendo lo que estás haciendo. Porque todo, absolutamente todo lo que hacemos tiene una función y nos está sosteniendo. De ahí que sea tan importante preguntarte el “para qué” estoy haciendo esto, para qué mi hijo necesita mirar 100 veces el instagram y analizar los “me gusta”, para qué voy a la nevera de manera compulsiva, para qué necesito fumar cada vez que voy a entrar a una reunión, para qué quiero que mi hija haga una carrera si ó sí, para qué necesito que mi hijo tenga el cuarto ordenado, para qué quiero que me reconozcan continuamente en mi trabajo, para qué, para qué, para qué. Esta es la pregunta que nos lleva de las forma al fondo.

Es esencial para que se de una auténtica transformación, ver primero la función que eso que yo etiquetaba de “malo” estaba haciendo para mí. Porque sólo aquello que llegamos a amar, a agradecer que haya sucedido, podemos trascenderlo. Sin gratitud, nunca hay transformación.

Por eso, es momento de abrirnos a ver mas allá de la forma, de la materia. Es momento de comenzar a resignificar todo aquello que nos carga y nos contrae porque siempre podemos darle un significado mucho más expansivo y funcional. Y eso nos hace vivir con mayor bienestar, amor y armonía.

¿Verdad que no es lo mismo  y no sentiremos lo mismo si alguien, cuando nos etiqueta de “pasota”  (por ejemplo) en vez de pensar que me está diciendo que “paso de todo, que no me importa lo que dice, que no soy capaz de reaccionar a lo que sucede”, resulta que me digo, estupendo: para mí “pasota” significa ser una persona que no reacciona a su emoción, que es madura y responsable y sabe gestionar esa energía que surge de la interacción con el otro? Y al contrario de no importarme, me importa y mucho esa persona, por eso antes de contestarla o interaccionar con ella, me escucho, me responsabilizo de lo que siento y después decidiré si hablo o no con ella, pero no desde la rabia o ninguna otra emoción, sino desde un estado neutro, sin carga, mucho más libre y amoroso.

¿Merece la pena comenzar a vivir yendo un poco más allá de la forma?

¿Cambia el por qué por el para qué? Aprende a resignificar todo aquello que te carga y te hace sufrir.

Siempre, siempre, siempre, hay otra mirada mas expansiva y funcional que te ayudará a ver lo que ocurre con más amor y gratitud.

Entonces lo habrás transcendido.

 

PD: Si estás e Burgos y te apetece comenzar a practicar esta mirada y resignificar todo eso que te carga y contrae, te invito a que nos acompañes los jueves en el Foro Solidario.

Los jueves en el Foro…desaprendemos! Aquí te dejo toda la información.

Y si te apetece hacerlo de manera particular, puedes ponerte en contacto conmigo.

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