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Crecer para Acompañar a vivir_ Julia de Miguel

Comienza un nuevo curso escolar. Las calles se llenan de niños, niñas, adolescentes con sus mochilas al hombro o tirando de ellas, pues yo creo que cada vez son más y más pesadas. De nuevo a la rutina, al ritmo cotidiano, a todo lo que conlleva el colegio, los exámenes, tareas, extraescolares, el instituto…

Cuando hablas con madres y padres, esto es más una carga, un “otra vez lo mismo”, que un comienzo abierto a lo que está por venir, a la oportunidad, al “y por qué no, una nueva mirada a todo lo que ahora es”. Cuando padres y madres miramos la vuelta al cole como algo “pesado”, cuando vivimos esta nueva etapa con el molde del pasado, de “lo que nos espera”… ¿qué esperamos que vivan nuestros hijos e hijas? ¿Qué mensaje les estamos transmitiendo?

Ellos no se quedan con nuestras palabras, sí reciben y entienden nuestra energía. Si día a día nosotros no nos levantamos entusiasmados, abiertos a disfrutar del día, si el día a día está ya marcado por lo de “todos los días”, por las prisas, la desconexión ¿qué esperamos que ellos vivan y reciban?  ¿No tenéis la sensación de que hay cosas o situaciones que se repiten una y otra vez y que no hay manera de salir de ahí? Esto nos sucede porque siempre son las mismas respuestas, porque las soluciones que tratamos de dar a lo que nos sucede vienen del pensamiento, de esos programas que marcan y determinan nuestra vida. El pensamiento no nos ofrece nunca miradas nuevas, más expansivas de lo que nos sucede en el día a día, porque siempre está en el pasado o “adivinando” el futuro, nunca, nunca, está en el presente. Y las respuestas y soluciones creativas, expansivas, funcionales a los problemas y situaciones que se vayan dando con nuestros hijos e hijas en este curso escolar, vienen siempre en el aquí y ahora.

¿Y sabes quien está siempre en el presente? El cuerpo. Cuando conectamos con el cuerpo, le escuchamos, empezamos a sentirnos. A reconocer nuestras emociones y a conectar también con el silencio, con nuestra intuición.

Esto que suena tan bonito, requiere de algo esencial: comenzar a vivir más despacio. Poniendo más conciencia en lo que sentimos y metiendo muchos momentos de quietud, silencio. El silencio habla. Es quien nos pone es conexión directa con nuestra sabiduría, con esa parte de nosotros y nosotras donde están las respuestas a todas nuestras preguntas. Son esas verdades que llegan en forma de intuición y que nos hacen actuar a veces (según nuestra mente) de manera “ilógica”, son ese “no sé por qué, pero es esto”.

Y para que este silencio se instale, para que comience a brillar lo que realmente somos, no tenemos nada que hacer, sino más bien, se trata de quitarnos capas y capas ¿sabes de qué? De miedos.

En este comienzo de curso, te invito a que, en vez de enfocarte en tus hijos y sus problemas, les veas a ellos y todo lo que te traen, como una oportunidad preciosa para conectar contigo, conocerte un poquito más, quitarte capas de miedos y necesidades. ¿Para qué? Para aprender a vivir desde otro lugar mucho más alegre, amoroso y expansivo. Para quitar carga y sufrimiento a todo lo que sucede fuera y aprender a mirarlo con otros ojos. Comprendiendo que todo lo que sucede tiene un propósito, una función. Que lo que vas a sentir a través de tus hijos e hijas es una oportunidad para que tú crezcas, te veas, te conozcas mejor, conectes con tu poder y sabiduría interna. Y esto a lo que puedes llegar a través de tus grandes maestros de vida que son ellos, tus hijos/as, es el regalo más grande que nadie nos puede hacer. Nosotros como padres y madres, cuando conectamos con nuestro poder interno, con nuestra luz, estamos enseñando a nuestros hijos e hijas a hacer lo mismo, a brillar por sí mismos.

Hay algo que necesitas y mucho para poder ir hacia ahí:

  • Humildad y madurez: para ser consciente de que nadie te hace nada, tus hijos no te enfadan, ni hacen que te frustres, ni que sientas orgullo. Todo habla de ti. Cuando haya algo que te contraiga con tus hijos pregúntate: ¿qué hay aquí para mí? Esta emoción de rabia (por ejemplo) que he sentido cuando mi hijo ha traído un suspenso en el examen ¿qué me está diciendo a mí? Sin duda un giro radical, verdad. Tendemos a hacer que el otro cambie para que así yo deje de sentir lo que siento y me sienta mejor, pero en este juego nos perdemos de nosotros y de los mensajes tan expansivos que la vida nos da a través de (en este caso) nuestros hijos e hijas.
  • Madurez: hacerte responsable de tu sentir, de la energía que esa emoción trae consigo. Si en vez de gritarle a tu hijo después de ese suspenso, permites que esa energía de rabia pase, se calme, baje de intensidad y tan sólo tomas conciencia de que ahí hay algo para ti, que esa situación la estás percibiendo desde el miedo (porque de otro modo no habría emoción) y dejas que pase todo, sin darle vueltas a qué hacer, tan sólo confiando en que la respuesta vendrá y podrás comprender lo que ha sucedido…entonces la situación cambiará. Si a lo que sucede le quitamos la carga, el drama y lo vemos como oportunidad para crecer, te aseguro que lo que viene después será mucho más expansivo para ti y tus hijos/as.
  • Práctica: este es un camino de largo recorrido, donde no hay ningún sitio al que llegar. Es un camino donde lo más valioso es la experiencia del día a día y lo que a través de ella aprendo sobre mí y sobre mis hijos e hijas y una nueva forma de comunicarme y vivir junto a ellos. Pero esto requiere de práctica diaria. La conciencia no se alcanza de un día para otro y tampoco tiene un fin. Por ello ser padres y madres no es una carrera ni un camino con llegada a meta. Es un regalo que la vida te da, porque no hay mayor plataforma para vernos, crecer, trascendernos, que a través de esos maestros de vida que son nuestros hijos e hijas.
  • Disfrute: No hay hada que demostrar, nadie nos va a dar el título de mejores padres, madres. Se trata de ser cada vez más auténticos, coherentes y vivir cada día con mayor verdad. Eso es disfrutar, darse cada día, ser en cada experiencia quien realmente eres, sin expectativas, sin miedos.

 

PD: Si te apetece profundizar en este tema, te presento: “Los jueves en el Foro…Desaprendemos

Mi intención es crear encuentros educativos, donde el aprendizaje venga de las experiencias que padres, madres, educadores viven en su día a día. Escuchar y resignificar (quitando carga) los problemas y experiencias cotidianas que surgen en la familia y en el aula, entender la función que tienen para cada uno de nosotros/as, para crecer y madurar, para comprendernos y como consecuencia, comprender a mis hijos, hijas, alumnos.

En definitiva, una espacio donde Crecer para acompañar a Vivir.

El jueves 20 de septiembre comenzamos con un pequeño encuentro, donde te contaré con más detalle el propósito de estos Jueves en el Foro Solidario.
¿Me acompañas?

Mas Info: Aquí

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