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Hace unos días, estuve en una entrega de premios. Se premiaba a mujeres rurales que por su trayectoria profesional, han sido y son referentes en nuestra provincia. Mujeres que han desarrollado su labor en el medio rural, en sectores como la agricultura, el campo, la empresa familiar, el deporte…Si ya de por sí este ámbito es complicado, ser mujer supone un “plus” en muchas ocasiones. 
Y este parece ser un tema que ya no está muy de moda en nuestra sociedad. Después del boom de los planes de igualdad en las empresas, del fin de las subvenciones, parece que este es un tema ya superado. Siguen existiendo figuras o representantes de igualdad, pero es más como algo representativo, están ahí y ya está. 
Sólo después de casos de violencia de género, de noticias que salen en los medios y nos ponen los pelos de punta, más allá del 25 de noviembre y el 7 de marzo, de alguna que otra encuesta que se escapa cada año acerca de las adolescentes y de cómo entienden “el amor”…se nos olvida esto de la igualdad. 
Una de las mujeres premiadas, era una chica llamada Laura Urbina, ingeniera técnica aeronaútica, investigadora, como os imaginaréis, en un entorno bastante complicada para una mujer, Ella misma lo contaba. Existen aún muchos prejuicios, creencias, acerca del papel de la mujer en ciertos sectores aún dominados por lo masculino. 
Dijo una frase que me encantó: “Es tiempo de quitar la corona de princesa a nuestras niñas y ponerles la armadura, para hacer niñas valientes,que vayan a por sus sueños, los que sean”
Y este trabajo sigue siento aún muy necesario. Trabajar el liderazgo de las niñas, adolescentes, mujeres en general, acompañándoles a verse, a romper con creencias que aún están en nuestro inconsciente colectivo acerca de lo que es ser mujer…es decir “buena madre”, “buena profesional” “buena amante” ” buena pareja” “buena hija”…esas creencias distorsionadas que siguen ahí, que hacen que no nos atrevamos a ir a por nuestros sueños porque detrás hay mucha culpa, que la ansiedad domine nuestro día a día porque creemos que tenemos que llegar a todo para ser “buena…”
Que no nos permitimos sentir emociones que brotan de lo más profundo de nuestro ser porque eso nos genera aún mayor malestar,culpa, vergüenza…si, esas emociones que en ocasiones creemos que salen de lo más oscuro de nosotras como madres, por ejemplo, como llegar a pensar y sentir que si pudiese elegir ahora no habría tenido hijos, que nos gustaría desaparecer por unos días, sentimientos que catalogamos de egoístas (no querer ser madres), vergonzosos, malos…juicios y juicios que si además nos atrevemos a decir, nos miran y nos sentimos juzgadas. 
Pues el liderazgo y la autorefencia, el trabajo con las niñas, adolescentes, con las mujeres comienza por ahí. Por acompañarlas a ser mujeres REALES, coherentes con su sentir. Mujeres autoreferentes que van rompiendo con esas creencias distorsionadas y que se permiten sentir, hacer, vivir desde la autoreferencia, conectadas a ese sentir, que lo acogen sin juicio. Son mujeres coherentes, con autoridad, líderes de su vida, que como dice Laura, sueñan, tienen proyectos de vida y van a por ellos, sean los que sean. 
Y este es un trabajo de cada una de nosotras. Como madres, educadoras podemos comenzar ese trabajo desde ya. ¿Cómo? primero haciéndolo con nosotras mismas, comenzando a sentirnos y acoger ese sentir, escucharnos, respetando mis necesidades, viviendo en autorefencia. Desde ahí podré acompañar a otras mujeres a hacer lo mismo, a conquistarse, sentirse, liderar su vida. Así estaré además educando a otras mujeres en responsabilidad, esto es un trabajo  de todas (y todos), con una misma, desde el ejemplo, acompañando, acogiendo, sintiéndonos, respetando ese sentir. 
No echemos balones fuera, no dejemos que sean los demás quienes trabajan esto con nuestras niñas y adolescentes. Como madres, profesoras, personas referentes en la vida de estas niñas, mujeres, comencemos por mirar hacia dentro y ser nosotras su mejor ejemplo de autoreferencia y liderazgo. 
Eso es lo que yo vi en estas mujeres premiadas. Una niña, adolescente, mujer, que sabe respetarse, sin juicios, que se ama, se siente, es una mujer Real, Coherente. 
No necesitamos mujeres perfectas, sino mujeres REALES, coherentes con su sentir, Autoreferentes, líderes,
 Eso, necesitamos. 

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